jueves, 1 de julio de 2010

Reflexión: Un nuevo trato ha empezado



Quizás nunca tenga la oportunidad de salir al espacio y mirar a nuestro planeta desde la perspectiva de no estar en él. Sueño con apreciar lo que cosmonautas han podido observar, un punto minúsculo que a pesar de los efectos del calentamiento global sigue teniendo los colores verde y azul, tonalidades que nos recuerdan vida, océanos y para muchos, esperanza.




Aquéllos que han tenido la posibilidad de observar a nuestro planeta desde tal perspectiva, han presenciado que en la inmensidad del universo la Tierra no es más que una isla; una isla como aquellas que observara Charles Darwin inspirándolo a desarrollar el concepto de Evolución. Aquélla isla, para nosotros es un punto en el espacio; punto con limites bien definidos que hizo reflexionar y dimensionarse a aquéllos observadores acerca de lo que somos y que no somos nada más después de lo nuestro, cambiando su forma de concebir al mundo y al rol que a ellos mismos les compete desde ese minuto en adelante.

Durante los últimos 6 meses, un alto número de Blogs, informes periodísticos, programas de extensión de universidades y centros de investigación han generado, debates en sus más diversas formas de divulgación en relación a la temática sobre medioambiente y desarrollo sustentable. Ambos temas han salido en respuesta los fenónemos ambientales observados causados por el alto consumo de combustibles fósiles, creando una conciencia colectiva y de acción social, bajo el sentimiento de encontrarmos haciendo algo por el otro y por las futuras generaciones, que no son más que nuestras propias familias proyectadas en el tiempo.


De una u otra forma, con visiones diferentes y muchas veces encontradas, hemos entrado a un debate que ha bajado los temas ambientales desde una esfera lejana hacia una esfera ciudadana. Hace años la palabra Kioto se confundía con una marca de televisores, siendo inexistente el concepto de países Anexo I o Anexo II. Ya no se discute si hay calentamiento global o cambio climático, términos divulgados de forma eficaz por Al Gore gracias a su impacto mediático del documental que el mismo produjese y para muchos de una forma demasiado inconveniente.



En menos de 10 años los conceptos ambientales quizá todavía no puedan ser entendidos por toda la población sobre la base técnica; sin embargo, una conciencia basada en hacer las cosas de forma diferente ya se ha instaurado. Conceptos como “Economía Verde”, “Trabajos Verdes”, “Innovación Ambiental”, “Energías Renovables No Convencionales”, “Biocombustibles”, “Producción Limpia”, “Análisis de Ciclo de Vida”, “Producción Sustentable”, "Huella y Trazabilidad de Carbono”, “Reciclaje”, “Eficiencia”, “Conservacionismo”, “Producción Sustentable”, entre otras, se han instaurado en la población sin la necesidad de ser explicados y defendidos, sino más bien como acciones que deben ser implementadas.
Hoy, es imposible que la población y su ciudadanía no opine sobre “Calidad de Vida”, Eco barrios”, “Áreas Verdes”, “Proyectos y su Evaluación de Impacto Ambiental”, entre tantos temas que quizá puedan parecer de una mayor inmediatez. Esto nos permite reflexionar acerca de en este siglo XXI un nuevo trato ha comenzado; un nuevo trato entre el hombre, la tierra y su reconocimiento tácito que somos uno más en una red de vida que nos sustenta y de la cual dependeremos. Esta red hoy, y de acuerdo a nuestra evolución cultural se esta apoyando en tres ejes:

•Una Economía Verde: Los vertiginosos cambios económicos y una crisis proveniente de los sistemas financieros nos hicieron pensar que tan alejados de nuestro medio estábamos. Salimos de la globalización de los mercados para entrar a la etapa de los acuerdos y pactos globales entre Países; los cuales independientes de su lado político clásico, derecha-izquierda, conservador-liberal, Capitalista-Socialista, han ingresado a un mundo de un solo bloque, si cuidas o no tu medioambiente. La visión gráfica, es la Administración de un país que por años negó la evidencia ha dado vuelta el sistema, tratando de liderar hoy los cambios financieros hacia cambios a una economía verde. Economía verde sustentada en Bancas verdes de fondos mutuos invirtiendo en nuevas tecnologías ambientalmente amigables, generando “green business” con “green marketing”; generando nuevos productos basados en innovación, de menor impacto final y mayor eficiencia; productos con una mayor armonía en diseño, desde construcciones a artículos de uso cotidiano, desde innovaciones perceptibles como ampolletas de bajo consumo a imperceptibles como sistemas eficientes de ahorro energético entendidos a través de una etiqueta en un refrigerador con letras desde la A verde a la G roja. Una economía verde con nuevas tecnologías antes impensadas de generación de energía, todas sustentadas sobre nuestros recursos y servicios ecosistémicos renovables. Estos cambios no son ni serán fáciles, debido a ser cambios adaptativos, que deberían permitir movilizar a nuestra sociedad desde un estado actual a un punto donde desde diferentes perspectivas estaremos en un futuro mejor.

•Una Sociedad Verde: Hoy y cada día que pasa, somos un sociedad participativa e inclusiva de estos temas y visiones; capaz de integrar cientos de indicaciones a las evaluaciones de impacto de proyectos nuevos; sociedades organizadas y articuladas que ya se encuentran cambiado el mapa, mapa conceptualizado desde el consumo y conducta. Tales cambios ya se están expresando por medio de la elección de productos de mejor calidad pero que a su vez presenten el menor daño al entorno. Cambios adaptativos llevándonos a cambiar nuestra conducta en nuestras propias casas, por medio del ahorro de agua, evitando perdidas en calefacción, guardando nuestros Tetra Pack, vidrios, cartones y plásticos para sitios de acopio, así como con acciones simples como regar las calles para no levantar polvo o tratando de no usar combustibles más contaminantes. Somos una sociedad más informada y cada vez más determinante en que hoy ya no sólo le exige al privado, sino también al sistema público; por lo tanto, una ciudadanía más conciente y con nuevos hábitos.




•Medioambiente: Sí, aquello que define nuestra ley como el “sistema global constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza física, química o biológica, socioculturales y sus interacciones, en permanente modificación por la acción humana o natural y que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus múltiples manifestaciones”; no es más que la expresión que no son sólo animalitos y plantitas al más puro estilo de la “National Geographic”, “Discovery Channel” o “La Tierra en que vivimos”, sino que parte desde cada uno, creciendo hacia mi entorno cercano y remoto, mi barrio, mi plaza, mi comuna, mi ciudad, mi región, mi país, mi planeta. Este involucra incluso las expresiones sociales y culturales, la riqueza de su diversidad que no son ni nada menos que nuestro capital y moneda de ahorro sobre el cual nuestras sociedades se sustentan.
 


Estos tres ejes descritos no sólo están altamente interrelacionados, además en conjunto son lo que hoy definimos como Desarrollo Sustentable, una forma de hacer las cosas, o como lo define la ley, “el proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas, fundado en medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente, de manera de no comprometer las expectativas de las generaciones futuras”; aquello que ya está en todos de mayor o menor forma, pero que se ha instaurado para quedarse, un nuevo estilo de acción que sea Sustentable.

Finalmente, de una u otra forma en nuestros debates, estemos de acuerdo o no conservacionistas, ecologistas, medioambientalistas y pro green economy, en algo podemos estar de acuerdo todos, de una u otra forma hemos cooperado en instalar estos temas en el debate y la opinión pública; opinión pública que cada día exigirá más, tanto al privado en su actuar de Responsabilidad Social para evitar nuevas crisis financieras y ambientales, como al sector público en el planteamiento de políticas públicas que no hipotequen nuestro capital natural y el de nuestras futuras generaciones.
Sino aprendemos hoy, no lograremos sustentar nuestro planeta con sólo plantar arbolitos o volviendo a vivir como lo hiciéramos antes de la edad media; no porque esto sea imposible, sino porque serán aproximaciones inadecuadas ya que nuestro estilo de vida actual, nuestra propia evolución, ya nos ha impedido volver atrás de la misma forma como lo fuésemos entonces (sin ofender al chancho).


Para volver atrás, a ese hombre en equilibrio con su medio, debemos hacerlo mediante las nuevas aproximaciones, tecnologías, conciencia, leyes y estilos que hoy hemos empezado a cultivar; estilos con la conciencia que ya hemos generado y estamos generando con esta “nueva forma de hacer las cosas”. Cultivemos nuevos liderazgos y nuevos tratos justos, concientes de lo que significamos no sólo para el otro o nuestras próximas generaciones, sino lo que significamos para nosotros mismos.




EL CRIMEN AMBIENTAL QUE DEBEMOS COMBATIR


01 de Julio del 2010

PUNO | El fin de semana, el colapso de un dique de contención que retenía miles de toneladas de relave de la empresa minera Caudalosa Chica, inundó varios ríos en la localidad de Opamayo, en Huancavelica, la región más pobre del país. El daño ecológico es irreversible, pues más de 30 kilómetros de las aguas en el área de influencia, yacen envenenadas.

Ante esto, el ministro de Medio Ambiente, Antonio Bragg Egg, salió presto a decir que a la empresa responsable se le aplicaría el modificado Código Penal que agrava los delitos contra la ecología, que entró en vigencia el 1 de enero del 2009, y no descartó que se contemple hasta pena de cárcel. Todos estamos de acuerdo con esto, nadie se opone a que el peso de la ley caiga contra estos Herodes del medio ambiente. Porque son claramente identificables: la empresa minera Caudalosa Chica... sus representantes legales, perfectamente ubicados con domicilio legal comprobado por la SUNAT, cercados por los ministerios de Trabajo, del Medio Ambiente, etcétera. Esa es la ventaja para las víctimas y la gran desventaja para ellos, el ser formal.

Sin embargo, existen muchas otras empresas informales, que no son ni caudalosas, pero sí muy chicas, que no tienen diques para contener sus contaminantes mineros; sino que todos los días y a todas horas, envenenan nuestros ríos, matan la poca flora y fauna que tenemos, y acaban de a pocos la vida en el lago Titicaca. Ellos no tienen nombre, sus representantes legales son totalmente anónimos; pero eso sí, tras las sombras se mueve un congresista puneño.

Estos demonios informales, que dicen ser artesanales, la pasan de lo mejor, porque para el Estado de Derecho no existen, no tienen RUC, no se sabe quiénes son sus representantes legales, y menos se sabe cuántos son. A cada instante botan sus desechos mineros. Como verán, ellos contaminadores en toda forma y cantidad, tienen impunidad: nadie choca contra ellos, porque son fantasmas.

Lo peor es que ellos se burlan también de las leyes laborales; explotan a sus trabajadores -desde niños-, de la forma más abyecta y vil; a las pobres mujeres las usan como recolectoras o como objetos sexuales. Miren nomás lo que pasa en La Rinconada y otros socavones miserables.

Estos mineros informales hay por doquier en esta sufrida región, pero hasta la fecha, ni los gobiernos: nacional, regional o local, ni ningún algún candidato ha propuesto combatirlos. Es cierto. Son numerosos y tienen votos, pero olvidan que cargan dinamita, mercurio, cianuro...

Como el miedo no es sonso, prefieren combatir y hablar mal de la gran minería. Ojo, no estamos defendiendo a Caudalosa Chica, es más, pedimos que se aplique el máximo peso de la ley, y que si la empresa se hace la angosta o se declara en quiebra, que el Estado asuma los pasivos ambientales, que cure el veneno en Huancavelica.

Dejémonos entonces de hipocresías, si se quiere combatir a la contaminación que producen los relaves mineros, combatamos absolutamente todos.

Acá no se puede decir que los mineros informales contaminan solo un poco, no tanto como los medianos o grandes mineros. En el robo al Estado, no hay monto, así se debe de pensar en el caso de la minería. Y realmente se requiere de una política destinada a la desaparición de estos criminales ambientales, porque solo nos entregan relaves, no progreso.


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